Honduras
Con honores y entre frases de condolencias y resignación fue despedido el periodista José Francisco Morales. En este adiós definitivo y triste lo acompañaron sus familiares, viejos amigos de los medios de comunicación y múltiples amistades que más que lamentar su pérdida recordaron su vida con nostalgia.
Los restos mortales del director fundador de El Heraldo descansan desde ayer en Jardines de Paz Suyapa, hasta donde llegaron familiares, amigos, políticos, intelectuales y colegas que conocieron a este gran baluarte del periodismo nacional, a despedirse de él.
Su paso por el periodismo será recordado por su trabajo tanto en emisoras radiales, como HRN, como por su trabajo en medios escritos.
Fueron más de cuarenta años de labor informativa y ejecutiva dentro en los medios de comunicación radiales, televisivos y escritos. De esos más de veinte fueron en diario El Heraldo.
En el ámbito internacional también dejó un nombre cuando fue embajador de Honduras ante España desde 1998 hasta 2002.
Las exequias
Don Paco, como lo llamaban quienes lo conocieron, nació en Trujillo el 17 de septiembre de 1942. El padre Ovidio Rodríguez ofició la misa en la que se pidió por el alma de don Paco.
Este religioso contó que Clelia, su viuda, le confió que él nunca se quejó ni murmuró por el destino que Dios le había escogido.
Su familia recordó anécdotas. Su hijo José Francisco relató que su padre lo reprendió llamándolo extrañamente por su nombre: José Francisco, cuando él siempre le decía Tierno, Paquito o Pancho.
"Él me preguntó si yo le había tomado una botella de las que él guardaba, yo tenía 17 años, y le respondí que no, y él me dijo entonces que tomará una porque todos sus amigos hablaban de lo que les hacían sus hijos y él no tenía nada que contar", ahondó.
Quienes lo conocieron, compañeros de trabajo y amigos, hablaron de lo que hizo y de su amor al periodismo, de su sentido de solidaridad y amistad.
"Deja un legado de honestidad y moralidad", apuntó Elán Reyes, presidente del Colegio de Periodistas de Honduras.
Su último momento en esta tierra fue dedicado a Dios. Su familia lo recordó como un hombre lleno de amor.
