19/05/2024
03:34 PM

La vida, un derecho esencial

Víctor Ramos

Socialismo, tal como lo definen los teóricos, es el régimen en el cual el Estado se ocupa de dirigir toda la economía de una nación para garantizar democráticamente los derechos de los ciudadanos sin excepción. Socialismo del siglo XX o socialismo democrático es un sistema que se instaura en un régimen democrático, mediante el triunfo en las urnas, con la conservación de las estructuras de clase del capitalismo, con el manejo de algunas áreas de la economía por parte del Estado y el funcionamiento garantizado de la empresa privada y que se esfuerza por asegurar los derechos, sobre todo, de los ciudadanos y los habitantes más desprotegidos con el fin de garantizar la seguridad del bienestar de toda la sociedad, comenzando por la protección de la vida, como derecho supremo del género humano. Digo todo esto porque el actual gobierno que preside doña Xiomara Castro se ha proclamado como socialista democrático, pero las estadísticas diarias de la morbimortalidad causada por los accidentes de tránsito son cada vez más alarmantes.

No es la primera vez que me refiero a este asunto trascendental en el que está de por medio la vida de los hondureños y de los extranjeros que habitan o transitan por nuestro territorio. Lo trascendente de este asunto, además, es que puede, mediante la aplicación de la Ley de Tránsito y el ejercicio de sus funciones, por parte de la sección de la Policía Nacional encargada de regular el tránsito en las carreteras, calles y caminos en el territorio de la república, y hacer que la tendencia alcista de los accidentes de tránsito con resultados fatales o de lesionados, más la destrucción de los automóviles que son importados y que consumen, su compra divisas, que serían útiles para otras acciones gubernamentales, vaya en descenso inmediato. Todo reside, esencialmente, en que la Policía de Tránsito no cumple a cabalidad sus obligaciones y que no ha habido una adecuada creatividad para controlar eficazmente los desmanes de los conductores y los peatones, asunto que podría ser porque la Policía no recibe un adecuado presupuesto, no hay suficientes agentes, los agentes reciben inadecuados salarios y esto los impulsa a la corrupción, los agentes que existen no tienen la capacitación adecuada, hay un “no nos importa” por parte de las autoridades responsables, una ley totalmente anticuada, la irresponsabilidad y la descortesía de los conductores y el hacer lo que les venga en gana de los motociclistas, conductores del servicio público, conductores del servicio de carga y choferes en general, generalización de prácticas inadecuadas como conducir en el carril izquierdo en las carreteras de cuatro pistas, adelantarse las motocicletas por el lado derecho.

Indudablemente que a esta constante tragedia contribuye el mal estado en que generalmente se mantienen las vías públicas a las que se les da escaso o nulo mantenimiento. La construcción de una red de carreteras adecuadas para el tránsito en general, pero también, especialmente, para el transporte de carga, no solo será un avance hacia el progreso y la modernización del país que facilitará el comercio nacional e internacional terrestre. Lo dije en un artículo anterior: no tiene el gobierno dinero para esas obras de envergadura, pero hay posibilidades de que, con las nuevas relaciones diplomáticas establecidas por el gobierno, se puedan lograr convenios para que empresas extranjeras o gobiernos amigos, construyan estas carreteras importantes con cuatro pistas y que los hondureños, mediante consultas populares, nos comprometamos a pagar un peaje razonable que permita indemnizar la deuda y dar mantenimiento. De paso, seguir prometiendo la eliminación del pago del peaje en la carretera CA 5, quizás la única que está en un estado medianamente aceptable porque Covi y el Estado han dejado de cumplir con sus obligaciones contractuales, no deja de ser una demagogia porque en cuanto se elimine el pago por el uso de la carretera esta no volverá a recibir el adecuado mantenimiento y tendremos pronto una carretera destruida y abandonada, como ocurre siempre con nuestras vías públicas. El reclamo de algunos ciudadanos de que el gobierno, si quiere cobrar peaje debe construir vías alternas libres de pago es insensato porque no estamos para tafetanes, si a duras penas podemos construir una vía con que fondos podríamos hacer vías alternas cuando la mayoría de las cabeceras municipales de Honduras tienen, todavía, acceso mediante carreteras de tierra.

Poner orden a este problema de la mortalidad y morbilidad por accidentes de tránsito es una prioridad esencial para que los hondureños puedan conservar sus vidas y disfrutar del socialismo democrático.

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